Buffer programa muy bien y termina ahí. La diferencia no está en el calendario, que ambos resuelven, sino en lo que aparece cuando la pieza deja de ser tuya: una revisión interna, una aprobación firmada, una bandeja donde entran comentarios y reseñas, y un informe mensual que nadie tiene que montar a mano el día 3.
El punto exacto donde se acaba un programador
Programar publicaciones es un problema resuelto. Lo resuelve Buffer, lo resuelve media docena de herramientas más y lo resuelve, con menos gracia, la propia aplicación de cada red. Elegir herramienta por la calidad del calendario es como elegir un coche por el volante.
El problema real llega el día en que la pieza que programas no es tuya. Hasta entonces el recorrido de una publicación tiene un paso: la escribes y la programas. A partir de ahí tiene cinco, y cuatro de ellos no ocurren dentro de un calendario.
| Buffer | GoFeed | |
|---|---|---|
| Calendario y programación | Sí | Sí, en catorce redes |
| La unidad de precio | Por canal conectado | Por espacio de trabajo |
| Revisión interna antes de publicar | Sí, en el plan Team | Sí, en agencia y empresa |
| Aprobación del cliente desde su portal | No | Sí, en espacios de agencia |
| Bandeja con mensajes y comentarios | Herramienta aparte | Sí, en la misma cuenta |
| Reseñas de Google Business en esa bandeja | No | Sí, como tipo propio |
| Informe mensual que se envía solo | No | Sí, en espacios de agencia |
| Presupuestos y facturas con tu serie | No | Sí, en espacios de agencia |
Las filas de la izquierda salen de las páginas públicas de Buffer. La comparación no va de que a Buffer le falten cosas: va de que Buffer decidió hacer una cosa y no hacer las otras, y esa decisión es la que hay que comparar con tu propio trabajo.
Lo que cuesta Buffer hoy
El modelo es por canal conectado, que es una unidad poco frecuente y muy fácil de proyectar mientras el número de canales sea pequeño.
| Plan | Al mes | Al año | Canales incluidos |
|---|---|---|---|
| Free | 0 $ | 0 $ | Hasta 3 |
| Essentials | 5 $ por canal | 60 $ por canal | 1 de partida |
| Team | 10 $ por canal | 120 $ por canal | 1 de partida |
Precios consultados el 6 de septiembre de 2026: Buffer.
La página aclara dos cosas que conviene retener. La primera es que se paga por canal y no por marca ni por cliente, así que una marca con Instagram, Facebook, LinkedIn y TikTok son cuatro canales, no una. La segunda es que a partir del canal 11 el precio por canal baja, lo cual reconoce implícitamente que el modelo se pone caro cuando creces.
Haz la cuenta con cuatro clientes de cuatro redes cada uno. Son 16 canales, y hacen falta las aprobaciones del plan Team, así que la factura se acerca a los 160 dólares mensuales antes de descuentos por volumen. No es un precio abusivo para lo que da. Lo interesante es que a ese nivel de trabajo ya tienes tres o cuatro suscripciones más alrededor, y esa es la cuenta que casi nadie hace: la suma está en la guía de coste del stack.
Las cuatro cosas que aparecen cuando hay un tercero
Cuando la pieza pasa por otras manos, el trabajo deja de ser producir y pasa a ser coordinar. Son cuatro cosas concretas y ninguna es opcional en cuanto cobras por ello.
La revisión interna. Alguien de tu equipo mira la pieza antes de que salga. Es la revisión barata, la que evita el error de bulto, y Buffer la tiene en su plan Team.
La aprobación del cliente. No es un permiso más. El cliente entra en su portal, ve exactamente lo que va a publicarse, y aprueba o lo devuelve con el motivo escrito. Una publicación rechazada vuelve al calendario con ese motivo, no a un correo que nadie encuentra tres semanas después. Aquí no van en fila: aprueba tu equipo o el cliente desde su portal, y con un sí basta; si un cliente no necesita revisar, se programa directamente. El portal es cosa de los espacios de agencia. Un equipo interno de empresa no tiene clientes, así que cada pieza espera el sí de un compañero. Un creador en solitario no tiene aprobaciones, y es correcto: aprobarse a uno mismo es un formulario, no un control. El detalle está en las aprobaciones de contenido.
La respuesta. Publicar genera conversación, y la conversación no cabe en un calendario.
El informe. El día 3 de cada mes alguien tiene que contar qué pasó, y si ese alguien abre cinco paneles y copia números a una hoja, el informe cuesta media jornada al mes por cliente. Multiplicado por cuatro clientes son dos jornadas mensuales dedicadas a copiar cifras que ya existen, y es el trabajo que primero se abandona cuando el mes viene torcido. El cliente entonces no ve nada, deja de entender por qué te paga, y esa es la conversación incómoda de la renovación.
Ninguna de las cuatro es una función que se pueda añadir a un calendario más tarde. Las cuatro cambian dónde vive la información, y por eso una herramienta que las hace nace con otra forma desde el primer día.
La bandeja no es una función de programar
Aquí está la diferencia menos obvia de toda la comparativa, y la que más cambia el día a día. La bandeja trata mensajes, comentarios y reseñas como tres tipos del mismo objeto, así que una reseña de Google Business llega al mismo hilo que un mensaje privado de Instagram y se responde desde el mismo sitio. Para un negocio local eso significa dejar de tener dos bandejas que nadie vigila igual.
Encima hay un reloj: un mensaje se marca como fuera de plazo a las 24 horas, que es la ventana que impone la propia Meta para responder fuera de plantilla. No es una convención interna, es el límite real de la plataforma. Y un detalle que conviene saber antes de prometerlo a un cliente: los adjuntos salientes funcionan en Instagram, Facebook, Telegram y WhatsApp, y en el resto de redes la respuesta va en texto.
Las analíticas por red las tiene todo el mundo, con reglas de agregación documentadas métrica a métrica. El informe mensual en PDF que se genera y se envía solo es otra cosa y conviene decirlo claro: es una función de los espacios de agencia.
Todo lo de este artículo se hace desde un mismo sitio en GoFeed.
Pruébalo gratisCómo se paga cada cosa
Buffer cobra por canal conectado y el precio crece con el número de perfiles. Aquí el precio es por espacio de trabajo: los límites son del espacio entero, así que sumar a alguien al equipo consume cupo de miembros y no abre una suscripción nueva. Los precios son netos de IVA, no hay permanencia y no se cobra por publicación.
Hay cinco cuotas y solo una es blanda. Cuatro son techos duros: miembros, almacenamiento, cuentas sociales conectadas y cuentas de anuncios. La quinta son los contactos de la automatización de mensajes, donde nada se bloquea al llegar al límite y el exceso se factura por contacto. Las cifras vigentes están en la página de precios, que lee el catálogo en vivo.
La prueba dura catorce días con una tarjeta que no se cobra hasta el día 15, con una marca, una cuenta conectada y un tope de diez publicaciones que no se renueva. Cuando termina, el espacio no se borra: baja a un suelo gratuito donde las cuentas sociales quedan a cero y los datos siguen ahí. No es un plan gratuito y llamarlo así sería mentir. Si lo que buscas es un catálogo de opciones más amplio, está en las alternativas a Buffer.
Qué hace mejor Buffer
Tres cosas, y la primera es grande.
El plan gratuito. Tres canales, un usuario, sin fecha de caducidad y sin tarjeta. Es generoso desde hace años y aquí no existe nada parecido: hay una prueba de catorce días y después un suelo pensado para no perder los datos de un espacio caducado, que es otra cosa. Si publicas en tres redes para ti, Buffer gana esa conversación sin discusión.
La simplicidad. Buffer se aprende en diez minutos y su editor es más rápido para una sola persona que publica en tres sitios. Cada función que añade una herramienta es una decisión que alguien tiene que tomar, y un producto con catorce redes, portal, aprobaciones y facturación tiene por fuerza más superficie que uno que programa. Si tu problema es programar, lo de aquí es más herramienta de la que necesitas.
El precio de entrada por canal. Cinco dólares al mes por un canal es difícil de batir para alguien que empieza y quiere una sola red bien llevada, sin comprometerse con nada. Y como el precio se paga por canal, se puede apagar un canal y dejar de pagarlo el mismo mes, sin llamar a nadie y sin renegociar un plan entero, que es una flexibilidad real y no una concesión de marketing.
La línea divisoria es limpia y no hace falta adornarla. Si entre tú y el botón de publicar no hay nadie más, un programador te sobra para todo. Si entre tú y ese botón hay un cliente que tiene que decir que sí, un sitio donde entra a mirarlo y una factura que sale después con tu serie y tu IVA, entonces el calendario es la parte fácil del problema. Cómo se monta esa cadena está en la página de calendario y publicación.