Cada plan incluye un número de contactos de Auto DM al mes, y se renueva cada mes. Al llegar al límite, el Auto DM deja de escribir a personas nuevas hasta el mes siguiente, y quien ya estaba en conversación sigue recibiendo respuesta. Nunca se factura un contacto extra: si hace falta más margen, se añade un paquete de contactos o se sube de plan.
La forma de cobrar que hereda esta categoría
Casi todas las herramientas de mensajes automáticos cobran por contacto, por suscriptor o por «contacto activo», que suele ser lo mismo con otro nombre. Tiene una lógica evidente desde dentro: cada conversación cuesta algo, así que cada conversación paga. Desde fuera produce un efecto incómodo, y es que la factura sube exactamente el mes en que la automatización funciona.
Lo que provoca ese modelo se reconoce enseguida. Alguien apaga una automatización a mitad de mes porque va a pasarse del plan. Alguien elige una palabra clave más rara para que la active menos gente. Alguien borra contactos antiguos de una lista para volver por debajo del escalón siguiente. Todo eso es trabajo dedicado a administrar un precio, y ninguna de esas tres decisiones tiene que ver con hablar mejor con nadie.
El caso peor es el que no se ve en ninguna pantalla. Una publicación que funciona mejor de lo normal trae más comentarios, y en un modelo por contacto el día bueno es también el día caro. Ahí empieza nuestra decisión: el precio de un mes se sabe el día que contratas, y una publicación que funciona no puede convertirse en una factura sorpresa.
Conviene decir qué no estamos afirmando, porque la frase suena a truco de precio. No es que salga gratis ni ilimitado: el volumen cuesta y el plan lo acota. Lo que cambia es dónde se coloca el límite. Un modelo que cobra por contacto traslada el problema a una línea de la factura que nadie esperaba. El nuestro lo deja en un número que ves durante el mes, que solo frena a las personas nuevas y que no corta ninguna conversación ya empezada.
Cinco cuotas, y todas se paran en el límite
Un espacio de trabajo tiene exactamente cinco límites, y los cinco se paran al llegar. Ninguno se factura por exceso. Lo que cambia entre ellos es qué se frena y cuándo vuelve a haber sitio.
| Cuota | Qué cuenta | Qué ocurre al llegar |
|---|---|---|
| Miembros | Personas dentro del espacio | No se puede invitar a nadie más |
| Almacenamiento | Archivos subidos | No entra un archivo nuevo hasta liberar sitio |
| Cuentas sociales | Perfiles conectados | No se puede conectar otro |
| Cuentas de anuncios | Cuentas publicitarias conectadas | No se puede conectar otra |
| Contactos de Auto DM | Personas a las que escribe un workflow de Auto DM en el mes | No se escribe a personas nuevas hasta el mes siguiente |
La quinta está pensada para repartir bien las consecuencias. Que no puedas invitar a un sexto compañero es una molestia tuya, la resuelves cuando quieras y nadie más se entera. Que una automatización deje a alguien a medias es una molestia de una persona que no te conoce y que ya estaba esperando el siguiente mensaje. Por eso el límite de contactos solo frena a quien todavía no ha entrado: quien ya recibió respuesta ese mes la sigue recibiendo. Cómo encaja cada límite en el resto del producto está en la guía de asientos y cuotas.
Qué cuenta el contador
La comprobación de cuotas del producto recibe una clave y responde si queda margen. Para los contactos de Auto DM lee el plan y el consumo del mes, y cuando el margen se acaba la respuesta es «no» para cualquier persona nueva, mientras las conversaciones ya contadas siguen su curso.
Conviene saber exactamente qué cuenta el contador, porque es lo que gasta el margen del plan. Cuenta cada persona distinta a la que una automatización le envía un primer mensaje que llega a salir. Alguien a quien se le preguntó si te sigue y nunca contestó ya cuenta, porque el mensaje que lo preguntaba salió. Alguien al que dos automatizaciones distintas escriben durante el mes cuenta una sola vez, porque es la misma persona.
Y el número que ves durante el mes es literalmente el número con el que se compara el límite. No hay una versión ajustada ni un recuento paralelo en otro sitio. Es una decisión pequeña que evita la conversación más cara que existe en un producto de pago, la de explicar por qué la pantalla decía una cosa y el producto hizo otra.
Un contacto no es un envío. Una automatización que pregunta si te sigue, espera la respuesta y manda después el enlace ha escrito varios mensajes a la misma persona y sigue siendo un contacto, porque lo que se cuenta es la conversación abierta y no cada mensaje que sale de ella. Es la unidad que menos penaliza cuidar el mensaje, que era el objetivo.
Cómo se consigue más margen
Cada plan incluye su número de contactos al mes, y decirlo importa más que la parte bonita: hay un techo en todos los escalones. Cuántos incluye cada uno está en la página de precios, que lee el catálogo en vivo, y por eso ninguna cifra se escribe aquí. Si un mes se queda corto, hay dos salidas: añadir un paquete de contactos o subir de plan. Ninguna de las dos llega por sorpresa, las dos las eliges tú.
El resto de la forma de cobrar no depende del plan. Se paga por espacio de trabajo y no por asiento, así que sumar a alguien al equipo no mueve la factura. No hay permanencia, no se cobra por publicación y no se cobra por contacto. Lo que pagas un mes es lo que contrataste, sin conceptos que aparezcan después. De dónde sale el resto de esa estructura está contado en cómo decidimos el precio.
Todo lo de este artículo se hace desde un mismo sitio en GoFeed.
Pruébalo gratisLo que esta decisión nos cuesta
No es gratis y no vamos a contarlo como si lo fuera. La primera parte del coste es obvia: un límite que frena a las personas nuevas significa que, el mes en que una publicación se dispara, alguien se queda sin su primer mensaje hasta que amplías el margen. Preferimos eso a una factura que nadie había previsto, pero es una renuncia real y la decides tú, no nosotros.
La segunda parte es que el límite tiene que respetar lo ya empezado. Frenar a todo el mundo de golpe habría sido más sencillo de construir, y habría dejado conversaciones cortadas a la mitad. Por eso el contador distingue entre quien ya fue contado ese mes y quien llega nuevo, y solo el segundo se queda fuera.
La tercera es que un límite solo es honesto si el contador es visible mientras corre. Está en la pantalla de suscripción del espacio, junto al consumo del mes en curso. Nadie debería enterarse del número el día en que el Auto DM deja de escribir a gente nueva.
Qué mirar en lugar del contador
El número de contactos es una métrica de coste, no de resultado, y tratarla como si midiera algo bueno es la forma más rápida de tomar decisiones malas. Hay tres lecturas que sí dicen algo sobre si la automatización está sirviendo para lo que se montó.
- Cuántos contestaron. Una conversación empieza cuando la otra persona responde, no cuando sale el primer mensaje. El desvío entre ambos números es lo que mide si el mensaje está bien escrito.
- Qué hizo el filtro de seguidores. No es una consulta a la plataforma: la automatización pregunta y lee la respuesta. Cuánta gente contesta a esa pregunta dice mucho sobre si la estás poniendo demasiado pronto.
- Qué pasó después del enlace. El enlace corto que se envía es propio y se mide, así que el recorrido no se pierde en el mensaje privado.
La automatización funciona en Instagram y Facebook, con comentarios, respuestas a historias en Instagram y mensajes directos como disparadores. Cómo se monta cada pieza está en la página de Auto DM, y la comparación con la herramienta que definió esta categoría y su forma de cobrar está en GoFeed frente a ManyChat.