Cada marca de tu espacio tiene su propia página de enlaces, en una dirección corta que sirve este mismo sitio web y no la aplicación. Dentro van los enlaces con su icono, la fila de perfiles, un vídeo o un disco, y una plantilla de las dieciséis. Cada visita y cada clic quedan contados desde el primer día.
Una página por marca, y vive fuera de la aplicación
La unidad no es la cuenta ni la persona: es la marca. Si llevas cuatro marcas en el mismo espacio, tienes cuatro páginas independientes, con sus enlaces, sus colores y sus números sin mezclar. Para una agencia eso significa una página por cliente sin abrir un producto aparte; para un creador con tres proyectos, tres identidades que no se pisan.
La dirección es gofeedapp.com/t/ más un código de seis caracteres, y el detalle que
importa es quién la sirve. No la sirve la aplicación, la sirve el sitio público, el mismo
que estás leyendo ahora. Esa decisión tiene tres consecuencias prácticas: la página carga
sin sesión ni redirecciones intermedias, los buscadores la ven como una página normal, y es
la única superficie de todo el producto que quiere ser indexada. Todo lo demás, el
espacio de trabajo, los enlaces de presupuestos y de briefs, se niega en redondo.
Tampoco se cachea, a propósito. Cuando pulsas publicar el cambio está vivo en la siguiente visita, y un enlace programado para aparecer hoy aparece en la primera lectura posterior a esa hora. Es menos eficiente y evita la peor conversación de esta categoría, que es explicarle a alguien por qué su cambio todavía no se ve.
Lo que no resuelve la página es la línea de texto del perfil que lleva hasta ella, y esa línea es la mitad del trabajo. Si estás dudando qué escribir en ella, el comprobador de biografía la revisa contra el límite de cada red y te dice qué se corta.
Lo que se pone dentro
Un enlace en esta página es algo más que una URL con un nombre encima, y conviene conocer las piezas antes de montarla, porque la diferencia entre una página que convierte y una lista de enlaces está casi toda en la jerarquía.
| Elemento | Qué puedes ajustar |
|---|---|
| Enlace | Un icono, el título y una línea de descripción debajo |
| Enlace destacado | Uno de ellos sube arriba del todo y se ve distinto del resto |
| Ventana de fechas | Un enlace aparece y desaparece solo entre las dos fechas que le pongas |
| Fila de redes | Los perfiles de la marca, en una fila de iconos sobre los enlaces |
| Vídeo y música | Un vídeo de YouTube o un disco de Spotify se ven dentro de la página |
| Plantilla | Dieciséis, con la tipografía de los títulos y la forma de los botones a elegir |
| Indexación | Un interruptor deja la página fuera de los buscadores cuando no la quieres ahí |
El tema no se inventa desde cero cada vez: la página hereda el del resto del espacio, así que una agencia que ya tiene su paleta puesta no vuelve a elegirla aquí. Y la descripción bajo cada enlace, que parece menor, es lo que separa «Tienda» de «Tienda, envíos a península en 24 horas». La gente no pulsa etiquetas, pulsa promesas.
Si estás llegando desde otra herramienta de esta categoría y quieres el contraste con más nombres encima de la mesa, está en las alternativas a Linktree.
La ventana de fechas es la función que nadie pide
De todo lo de la tabla, la que cambia la rutina de verdad es la menos vistosa. Cada enlace puede tener dos fechas, y entre ellas aparece y fuera de ellas no existe. Suena a detalle de calendario y es en realidad la diferencia entre acordarse y no acordarse.
El caso típico es un lanzamiento. Las inscripciones abren el 12 y cierran el 26, así que dejas el enlace preparado el día 3, con sus dos fechas, y te olvidas. El día 12 está arriba de la página sin que nadie entre a ponerlo, y el 27 ya no está, que es la parte que normalmente falla: todo el mundo se acuerda de publicar y nadie se acuerda de retirar. Una página con un enlace a un evento que pasó hace dos meses cuesta credibilidad en la primera mirada.
El segundo caso es estacional y se monta una vez al año. La carta de Navidad, el horario de verano, la campaña de rebajas: se dejan escritos con sus ventanas y la página se ordena sola mientras tú trabajas en otra cosa.
Qué se mide, y desde cuándo
Se cuentan dos cosas: las visitas de la página y los clics de cada enlace. Con eso se responde la única pregunta que importa aquí, que no es cuánta gente pasó sino qué enlace se llevó la atención, porque de ahí sale el orden de la semana siguiente.
Hay un detalle de arquitectura que conviene saber porque es dinero: las filas se guardan desde el primer día, tengas Pro o no. Lo que la versión Pro abre es el detalle día a día, no la recogida. Así que activarla en marzo dibuja el gráfico hacia atrás hasta enero, y nadie pierde un histórico por no haber comprado a tiempo. Es lo contrario de lo que hace casi todo el mercado, donde el dato empieza el día que pagas.
Los números de la página viven junto a los del resto de las redes de la marca, así que el clic en un enlace y el alcance de la publicación que lo empujó se leen en el mismo sitio y en la misma semana. Cómo se monta la página, pantalla a pantalla, está en la página de Bio.
Dos advertencias sobre cómo leer esos números, porque las dos se equivocan igual de a menudo. La primera es que una visita no es una persona: alguien que abre la página el lunes y vuelve el jueves son dos visitas, y sumar los días de un mes siempre dará una cifra más grande que la gente que pasó por ahí. La segunda es que la tasa de clic de un enlace solo significa algo comparada consigo misma. Un 4 % es bueno o malo según lo que diera ese mismo enlace la semana pasada en la misma posición, y no según ninguna media del sector, porque aquí la posición manda más que el contenido.
Todo lo de este artículo se hace desde un mismo sitio en GoFeed.
Pruébalo gratisQué compra Bio Pro, y qué no
Tres cosas exactamente, y vale la pena enumerarlas porque el nombre invita a imaginar más.
- Quita la marca de GoFeed de la página, que es lo que el nivel incluido deja puesto.
- Abre el detalle diario de visitas y clics, sobre las filas que ya estaban guardadas.
- Te deja elegir la dirección, un código propio de tres a treinta caracteres en lugar del que se generó solo.
Y ahora lo que no compra, que es donde la gente se confunde: Bio Pro no pone la página en tu dominio. Eso es el complemento de Personalización, que se vende aparte y lleva también tu nombre en el portal, en los correos y en los documentos; está contado en la marca blanca. Elegir tu código y elegir tu dominio son dos compras distintas y conviene no descubrirlo el día del lanzamiento.
Dos avisos honestos sobre el punto tres. Cambiar el código no rompe nada: la dirección antigua redirige a la nueva de forma permanente, y un código retirado no se le da nunca a otra página, así que un cartel impreso el año pasado sigue llevando a donde debe. Y el permiso se lee en cada visita, no al guardar: si dejas de pagar el complemento, la marca vuelve a la página el mismo día, sin que nadie haya tocado su contenido. Tus colores se guardan para cuando vuelvas.
Está en todos los planes, y qué pasa si dejas de pagar
La página está en todos los planes de las tres audiencias, y bajar de escalón no te la quita. Es una de las dos cosas del producto de las que eso se puede decir sin matices, y está puesto así a propósito: una página pública que desaparece porque su dueño cambió de plan es un enlace roto en cien perfiles ajenos.
Lo que sí hay que decir claro es que aquí no existe un plan gratuito. Un espacio cuya prueba termina sin pagar, o cuya suscripción caduca pasado el margen, se bloquea entero: se queda en solo lectura y sus cuentas conectadas se liberan. La página de enlaces sigue sirviéndose: no depende de la facturación, solo de que la marca exista y la página esté publicada. Los datos y el historial siguen ahí y vuelven el día que se paga; los archivos del Drive y de la biblioteca se borran catorce días después, con dos avisos antes. No es un suelo gratuito y llamarlo así sería mentir. Qué incluye cada escalón y dónde está el complemento Pro se lee en la página de precios, que muestra el catálogo en directo.