El CRM y la agenda ya están abiertos en los espacios de agencia. Las oportunidades, los contactos y las reuniones se guardan en la misma ficha de empresa que después lleva marcas, documentos y facturas, así que ganar un cliente no obliga a darlo de alta otra vez en ningún sitio. La agenda añade además un enlace público de reservas.
Lo que queda abierto
Hasta ahora este producto empezaba a contar cuando el cliente ya era cliente: había una ficha, unas marcas conectadas y un calendario de contenido en marcha. Todo lo anterior, la conversación que todavía no es nada, la propuesta que se persigue durante seis semanas y la llamada que hay que devolver el martes, vivía en otra pestaña o en la memoria de quien vendía.
Eso es lo que entra ahora. Son dos sitios nuevos en el menú y una sola idea detrás: la empresa a la que persigues y el cliente al que llevas tres marcas son la misma fila en dos momentos distintos de su vida.
| Pieza | Qué hace | Dónde está |
|---|---|---|
| Oportunidades | Embudos con tus etapas, su probabilidad y su previsión ponderada | CRM |
| Empresas y contactos | Una ficha por empresa con toda su línea de tiempo | CRM |
| Campos propios | Siete tipos, usables como columna y como filtro | CRM |
| Cola del día | A quién toca seguir hoy, con el resultado elegido de una lista | CRM |
| Reuniones | Tu Google Calendar en los dos sentidos, con enlace de Meet | Agenda |
| Página de reservas | Un enlace público que solo ofrece huecos que existen | Agenda |
Puedes llevar más de un embudo desde el primer día, y en una agencia eso pesa más de lo que parece: vender una iguala nueva y renovar a un cliente que ya está dentro son dos conversaciones con etapas distintas, y meterlas en el mismo tablero obliga a inventar nombres que no significan nada en ninguno de los dos casos.
No hay nada que migrar para verlo funcionar. Las empresas que ya tienes dadas de alta como clientes aparecen el primer día en el CRM con su historia, porque nunca fueron una tabla aparte, y las etapas vienen con un embudo puesto de siete pasos que está pensado para que lo cambies antes del segundo café.
Una ficha en lugar de dos listas
El problema que resuelve esto no es la falta de un CRM: casi todas las agencias tienen uno. El problema es que la lista de empresas del CRM y la lista de clientes de la herramienta con la que se trabaja empiezan a separarse el día que se firma el contrato. Un teléfono corregido aquí, una razón social actualizada allá, y a los seis meses nadie sabe cuál de las dos manda.
Aquí la ficha es una sola y lo que cambia es su momento vital. Un lead es una empresa que ha entrado y con la que todavía no hay nada abierto. Un prospecto tiene una oportunidad en marcha, con su importe y su etapa. Un cliente ganó algo, aceptó un presupuesto o ya tiene una marca en el calendario. Y un antiguo cliente se marchó, con toda su historia intacta.
El salto de un momento al siguiente ocurre solo y queda escrito, y se puede forzar a mano cuando la realidad no se parece a la regla. Mientras tanto, los leads y los prospectos no ensucian el selector de clientes de la aplicación: quien entra un lunes a trabajar sigue viendo únicamente las empresas a las que de verdad les lleva algo.
Las oportunidades se miran como tablero cuando lo que importa es el estado y como tabla cuando lo que importa es el trabajo: filtras con operadores distintos según el tipo de campo, agrupas, ordenas y eliges qué columnas ves. Esa vista viaja en la dirección de la página, así que enseñarle a alguien exactamente lo que estás mirando es pegarle un enlace y no describirle una pantalla.
Y si te falta un dato que solo significa algo en tu agencia, los campos propios cubren siete tipos, de un texto corto a una lista múltiple o un enlace. Se definen por objeto y después se comportan como una columna más y un filtro más, no como una nota suelta al final de la ficha que nadie vuelve a leer.
El importe se escribe como se cobra
Este es el detalle por el que un CRM genérico se queda corto en una agencia de servicios. El valor de una oportunidad no es un número suelto, son tres campos: la cuota mensual, el pago único y los meses de contrato. De ahí salen el valor anual y el total, y las dos cifras responden preguntas distintas.
Una agencia que vende igualas no necesita saber cuánto suman sus oportunidades abiertas. Necesita saber cuánta facturación recurrente entra si se cierran, porque un alta puntual grande y una cuota que dura un año no valen lo mismo aunque el total coincida, y solo una de las dos sigue ahí el trimestre siguiente.
La previsión se pondera con la probabilidad de la etapa en la que está cada oportunidad, no con una corazonada, y el panel separa lo ganado por mes, por origen y por servicio. Las líneas de servicio salen de tu catálogo con su categoría, de modo que cuando llegue el momento del presupuesto ya están escritas. Todo el detalle del embudo está en el CRM para agencias.
La pantalla que mueve el mes
Un embudo bien dibujado no llama a nadie. Lo que mueve un mes comercial es una cola: una lista de a quién toca seguir hoy, en orden, con el teléfono y el enlace de WhatsApp al lado y el resultado de la llamada elegido de una lista en lugar de escrito a mano.
Ese resultado hace dos cosas a la vez. Mueve la oportunidad a donde corresponda y decide cuándo vuelve esa empresa a la cola: quien no coge el teléfono vuelve pronto y la espera se alarga en cada intento, de modo que nadie acaba llamando siete veces en una semana a quien ya dio a entender que no.
Al lado hay una segunda lista, la de lo que requiere atención: oportunidades paradas más tiempo del razonable, tareas vencidas y las reuniones de hoy. Entre las dos sustituyen al recordatorio que nadie configura nunca, y por eso el módulo no añade ni un aviso más ni un correo automático. Si vienes de una herramienta de embudo pura, la diferencia está contada en la comparativa con Pipedrive.
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Pruébalo gratisUn enlace de reservas que no te desordena la semana
La mitad de calendario abre con la parte que se ve desde fuera: una página donde alguien elige un hueco y la reunión aparece en los dos calendarios a la vez, con el contacto ya creado. La disponibilidad sale de tu horario menos lo que tu calendario ya ocupa, sin excepciones, que es la única manera de que el enlace siga usándose después de la primera semana.
Lo que decide si esa página te ayuda o te arruina el mes son cuatro ajustes poco espectaculares. Los márgenes antes y después, para que tres reuniones seguidas no sean tres reuniones seguidas de verdad. El aviso mínimo, que es la diferencia entre una agenda y una emboscada a las nueve. Hasta dónde llega el calendario hacia delante. Y el tope de reuniones por día, que es la defensa razonable contra la semana en que alguien reparte tu enlace en un grupo.
Quien reserva lo ve todo en su propia zona horaria y recibe una confirmación con la hora repetida en la suya y en la tuya, el enlace de la videollamada y dos enlaces más para mover o anular la cita sin escribirte. Cada persona del equipo conecta su cuenta y elige qué calendarios entran, y nadie ve las citas privadas de nadie. Los ajustes, uno a uno, están en la agenda y el enlace de reservas, y el contraste con una herramienta de reservas suelta, en la comparativa con Calendly.
Por dónde empezar esta semana
El orden que funciona es corto y cabe en una tarde. Primero, cambia las etapas del embudo por las vuestras, con su probabilidad, antes de meter una sola oportunidad: reescribir las etapas con cuarenta filas dentro es mucho más caro. Segundo, abre las oportunidades vivas que tengas ahora mismo, que rara vez son más de quince, y escribe su importe en los tres campos aunque uno de ellos quede a cero.
Tercero, conecta tu Google Calendar y crea un solo tipo de reunión, el que más repites, con un aviso mínimo más alto del que crees que necesitas. Bajarlo después es fácil y recuperar una mañana no. A partir de ahí el enlace vive en tu firma y en la última línea de cada propuesta.
El módulo es de los espacios de tipo agencia y se activa como complemento del plan. Un creador o una empresa que lleva su propio marketing no tiene un embudo que llenar ni a quién reservarle hora, y por eso no se les ofrece. Las pantallas, una a una, están en la página del CRM.