Bio está abierto. Cada marca de tu espacio tiene su propia página pública de enlaces, con dieciséis plantillas, vídeo y música dentro de la página y una ventana de fechas por enlace. Las visitas y los clics se cuentan desde el primer día, y la página la sirve este sitio web en lugar de la aplicación.
La unidad es la marca, no la cuenta ni la persona
La decisión que ordena todo lo demás es dónde cuelga la página. No cuelga de un usuario ni de una cuenta de Instagram: cuelga de la marca. Si llevas cuatro marcas en el mismo espacio, tienes cuatro páginas independientes, con sus enlaces, sus colores y sus números sin mezclar.
Para una agencia eso significa una página por cliente sin abrir un producto aparte, sin una segunda suscripción y sin repartir contraseñas de una herramienta más. Para un creador con tres proyectos significa tres identidades que no se pisan, y para una empresa con dos líneas de negocio, dos páginas que no tienen por qué parecerse.
Dentro de cada página van los enlaces con su icono, su título y una línea de descripción debajo, la fila de iconos con los perfiles de la marca, y una plantilla de las dieciséis, con la tipografía de los títulos y la forma de los botones a elegir. El tema no se inventa desde cero cada vez: la página hereda el del resto del espacio, así que una agencia que ya tiene su paleta puesta no vuelve a elegirla aquí.
Lo que no resuelve la página, y conviene decirlo pronto, es la línea del perfil que lleva hasta ella. Esa línea la escribes tú, cabe en muy pocos caracteres y decide la mitad de los clics.
Lo que trae la página, con Pro y sin él
Bio se vende en dos niveles y la diferencia es más pequeña de lo que el nombre sugiere. Casi todo lo que hace la página está en el nivel incluido; lo que añade Pro son tres cosas concretas.
| Incluida | Con Bio Pro | |
|---|---|---|
| Una página por cada marca del espacio | Sí | Sí |
| Dieciséis plantillas, sobre el tema del espacio | Sí | Sí |
| Vídeo de YouTube y disco de Spotify dentro de la página | Sí | Sí |
| Enlace destacado y ventana de fechas por enlace | Sí | Sí |
| Visitas y clics contados | Sí | Sí |
| Detalle día a día de esas cifras | No | Sí |
| Marca de GoFeed en el pie de la página | Sí | No |
| Código de la dirección escrito por ti | No | Sí |
| La página servida en tu propio dominio | No | No |
La última fila es la que más conviene leer dos veces. Servir la página desde tu dominio no es Bio Pro sino un complemento aparte, que se contrata por su cuenta y solo en los espacios de agencia. Elegir tu código y elegir tu dominio son dos compras distintas, y es mejor saberlo antes de un lanzamiento que durante.
La sirve este sitio público, y eso cambia tres cosas
La dirección es corta y la sirve el sitio que estás leyendo ahora, no la aplicación. Suena a detalle de infraestructura y tiene tres consecuencias que se notan.
La primera es la velocidad: la página carga sin sesión y sin redirecciones intermedias, que es lo que separa un enlace en bio que se abre de uno que se abandona a medio cargar en una conexión de móvil mediocre.
La segunda es que los buscadores la ven como una página normal. Es la única superficie de todo el producto que quiere que la indexen; el espacio de trabajo y los enlaces de presupuestos y briefs se niegan en redondo. Y como a veces no la quieres ahí, hay un interruptor por página para dejarla fuera.
La tercera es que no se cachea, a propósito. Cuando pulsas publicar, el cambio está vivo en la siguiente visita, y un enlace programado para aparecer hoy aparece en la primera lectura posterior a esa hora. Es menos eficiente y evita la peor conversación de esta categoría, que es explicarle a alguien por qué su cambio todavía no se ve.
Sobre el código de la dirección hay dos avisos honestos. Cambiarlo no rompe nada: la dirección antigua redirige a la nueva de forma permanente, y un código retirado no se le da nunca a otra página, así que un cartel impreso el año pasado sigue llevando a donde debe. Y el permiso se lee en cada visita y no al guardar, de modo que si dejas de pagar el complemento la marca vuelve al pie ese mismo día, sin que nadie haya tocado el contenido de la página ni sus colores.
Los clics se guardan desde el primer día
Se cuentan dos cosas: las visitas de la página y los clics de cada enlace. Con eso se responde la única pregunta que importa aquí, que no es cuánta gente pasó sino qué enlace se llevó la atención, porque de ahí sale el orden de la semana siguiente.
Hay un detalle de arquitectura que conviene conocer porque es dinero: las filas se guardan desde el primer día, tengas Pro o no. Lo que el nivel Pro abre es el detalle día a día, no la recogida. Activarlo en marzo dibuja el gráfico hacia atrás hasta enero, y nadie pierde un histórico por no haber comprado a tiempo. Es lo contrario de lo que hace casi todo el mercado, donde el dato empieza el día que pagas.
Dos advertencias sobre cómo leer esas cifras. Una visita no es una persona: quien abre la página el lunes y vuelve el jueves son dos visitas, y sumar los días de un mes siempre dará un número mayor que la gente que pasó por ahí. Y la tasa de clic de un enlace solo significa algo comparada consigo misma, porque en una página así la posición manda más que el texto.
Todo lo de este artículo se hace desde un mismo sitio en GoFeed.
Pruébalo gratisCómo se ordena una página que convierte
Los números de la página viven junto a los del resto de las redes de la marca, así que el clic en un enlace y el alcance de la publicación que lo empujó se leen en la misma semana y en el mismo sitio. Eso es lo que convierte la página en algo que se ordena con datos en vez de por intuición.
Tres decisiones hacen casi todo el trabajo. La primera es el enlace destacado, que sube arriba del todo y se ve distinto: debe ser lo que quieres que pase esta semana, y cambia cada semana. La segunda es la línea de descripción bajo cada enlace, que es lo que separa «Tienda» de «Tienda, envíos a península en 24 horas»; la gente no pulsa etiquetas, pulsa promesas.
La tercera es la ventana de fechas, que es la función menos vistosa y la que más cambia la rutina. Las inscripciones abren el 12 y cierran el 26, así que dejas el enlace preparado el día 3 con sus dos fechas y te olvidas. El día 12 está arriba sin que nadie entre a ponerlo, y el 27 ya no está, que es la parte que normalmente falla: todo el mundo se acuerda de publicar y nadie se acuerda de retirar. El montaje pantalla a pantalla está en la página de Bio, y el detalle de cada pieza, en la ficha del enlace en bio.
Está en todos los planes, y un descenso no te la quita
La página está en todas las filas de plan de los tres tipos de espacio, y bajar de escalón no te la retira. Es una de las dos únicas cosas del producto de las que eso se puede decir sin matices, y está puesta así a propósito: una página pública que desaparece porque su dueño cambió de plan es un enlace roto en cien perfiles ajenos que tú no controlas.
Lo que sí hay que decir claro es que aquí no existe un plan gratuito. Un espacio cuya prueba termina sin pagar, o cuya suscripción caduca pasado el margen, se bloquea: pasa a ser de solo lectura y sus cuentas conectadas se liberan. La página de enlaces es de lo que sobrevive al bloqueo, junto con los datos, el historial y los documentos, y vuelve a editarse el día que se paga. Lo que no sobrevive son los archivos: catorce días después se borran el Drive y la biblioteca de medios, con una carta de aviso tres días antes y otra el día anterior. Qué incluye cada escalón y dónde está el complemento Pro se lee en la página de precios, que muestra el catálogo en vivo.
Una pieza menos en el montón
El argumento de fondo no es que esta página haga algo que no se pueda hacer en otra parte. Es que la página, el calendario que empuja tráfico hacia ella y las analíticas que explican si funcionó dejan de ser tres suscripciones distintas con tres paneles que nunca cuadran.
Si estás sumando lo que te cuesta hoy el conjunto de herramientas, ese cálculo completo, con los números de cada pieza encima de la mesa, está en el coste de un stack de redes. Y si vienes de una herramienta dedicada solo a esto y quieres el contraste función por función, está en la comparativa cara a cara.