Slack cobra por cada persona que entra a hablar, con historial e integraciones ilimitados a partir del plan de pago. El chat de GoFeed es una función de los espacios de agencia, vive al lado de las tareas y del calendario, y no abre una línea nueva en la factura por cada compañero que se suma.
Qué compara cada columna
Comparar un chat con otro chat es engañoso, porque lo que se está comparando de verdad son dos ideas distintas de dónde debe estar la conversación. Slack es un lugar al que se lleva todo lo demás. El chat de una agencia dentro de GoFeed es lo contrario: está pegado al trabajo del que se habla.
| Slack | GoFeed | |
|---|---|---|
| Chat de equipo | Sí | Sí, en espacios de agencia |
| Historial de mensajes | Ilimitado desde el plan Pro | Sin límite de días |
| Catálogo de integraciones | Enorme, ilimitadas desde Pro | No comparable |
| Conversación con el cliente | Canal compartido entre organizaciones | Chat con el cliente, en espacios de agencia |
| Al lado de las tareas y el calendario | Mediante integraciones | En la misma herramienta |
| Llamadas y reuniones | Huddles, grupales desde Pro | Google Meet desde la agenda |
| El precio se calcula por | Usuario y mes | Espacio de trabajo, no por asiento |
Una fila de esa tabla merece leerse dos veces: el chat aquí es una función de los espacios de agencia. Un espacio de creador o de empresa no lo tiene, y por eso este artículo habla todo el rato de agencias. Si tu caso es un equipo interno de marketing, la comparación honesta no es esta.
Lo que cuesta Slack hoy
Slack publica su escalera en euros, por usuario y mes, sin mínimo de asientos.
| Plan | Al mes por usuario | Con pago anual | Qué incluye |
|---|---|---|---|
| Free | 0 € | 0 € | 90 días de historial, hasta 10 integraciones, mensajería y reuniones solo 1:1 |
| Pro | 8,25 € | 6,75 € | Historial e integraciones ilimitados, mensajería grupal externa |
| Business+ | 18 € | 15 € | Hasta 250 organizaciones externas, huddles grupales, funciones avanzadas de IA |
| Enterprise+ | Consultar | Consultar | Espacios ilimitados, búsqueda empresarial, retención legal |
Precios consultados el 8 de septiembre de 2026: Slack.
En la fecha de la consulta había una promoción activa del 50 % durante tres meses sobre los dos planes de pago, así que si estás comparando presupuestos anuales conviene proyectar el precio de tarifa y no el de los tres primeros meses. Es un detalle menor que cambia bastante una hoja de cálculo a doce meses.
El asiento que solo lee
La aritmética del precio por asiento es sencilla y por eso duele tanto. Un equipo de tres personas en el plan Pro cuesta lo que cuesta un café; el mismo equipo cuando llega a doce paga doce veces, y entre esas doce hay siempre tres o cuatro que entran una vez a la semana: la diseñadora que colabora dos días al mes, el fundador que mira los viernes, el perfil de cuentas que solo lee. Cuestan lo mismo que quien vive dentro.
Ese modelo tiene una virtud que conviene reconocer: es transparente y no tiene sorpresas. Sabes exactamente lo que cuesta la persona número trece antes de contratarla, y para una empresa que crece despacio y de forma previsible eso vale mucho. El problema no es el modelo en abstracto, es su encaje con la forma de una agencia, donde la plantilla sube y baja con los proyectos y donde la mitad del equipo no es plantilla.
El otro momento en el que la cuenta se descuadra es el de los invitados. Un becario de tres meses, un freelance para una campaña o un colaborador puntual son asientos que hay que dar de alta y de baja, y en la práctica nadie da de baja a tiempo. Ese arrastre es una parte seria de la factura anual de software de cualquier agencia pequeña.
Aquí el modelo es otro: el precio es del espacio de trabajo y los límites son del espacio entero, con IVA incluido, sin permanencia y sin cargo por publicación. Los miembros son una de las cinco cuotas del espacio, no una suscripción por cabeza, así que sumar a alguien al equipo no abre una línea nueva el mes siguiente. Las cifras vigentes están en la página de precios, que lee el catálogo en vivo.
Dónde vive la conversación
La pregunta interesante no es cuánto cuesta el chat sino dónde está la conversación cuando hace falta. En una agencia, casi todo lo que se habla tiene un objeto detrás: una pieza que sale el jueves, una marca concreta, una tarea, un archivo que alguien tiene que revisar.
Dentro del espacio de trabajo, esa conversación ocurre al lado del objeto. El chat de equipo está junto a las tareas, junto al calendario y junto a las marcas de las que se está hablando, y hay además chat con el cliente para lo que no cabe en un comentario de aprobación. Las dos cosas son funciones de los espacios de agencia. Cómo encaja con las tareas y con los archivos está en la página de tareas, chat y Drive, y el detalle de lo que hace cada pieza en la funcionalidad completa.
La diferencia se nota sobre todo en los mensajes que hoy no llevan a ninguna parte. En un canal de chat general, «cambia la foto de la tercera» es un mensaje que alguien tiene que traducir a una acción en otra herramienta, y esa traducción es donde se pierden las cosas. Cuando la conversación cuelga de la pieza o de la tarea, el mensaje ya es la acción, y una semana después sigue estando donde alguien lo va a buscar, que es junto a la publicación y no en el fondo de un canal con doscientos mensajes por encima.
Hay un detalle de precio que conviene tener claro cuando entra el cliente: las cuentas del portal no son asientos de equipo. La persona del cliente que entra a aprobar, a preguntar y a descargar sus archivos no consume una plaza de tu plan. En Slack, invitar al cliente pasa por un canal compartido entre organizaciones, que funciona muy bien y es de lo mejor que tiene, pero deja esa conversación fuera de la herramienta donde ese cliente aprueba y donde salen sus publicaciones.
Lo que no se mueve a un chat dentro del espacio
Conviene decir qué no vas a poder hacer, porque es más útil que una lista de ventajas.
Si tu empresa entera vive en Slack, con finanzas, soporte y producto en el mismo sitio, un chat de agencia no sustituye eso ni lo intenta. Si tienes alertas de despliegue, avisos de incidencias o formularios internos volcando en canales, esa fontanería es de Slack y no tiene equivalente aquí. Y si tu forma de trabajar depende de los hilos largos y de la búsqueda avanzada sobre años de conversación, vas a echar de menos las dos cosas.
Lo que sí se mueve es la conversación operativa de las cuentas: la que hoy vive en un canal por cliente, con capturas pegadas, enlaces a un calendario que está en otra pestaña y mensajes del tipo «¿esto está aprobado?» que se responden mirando en un tercer sitio. Esa es la que se abarata y, sobre todo, la que deja de perderse.
Todo lo de este artículo se hace desde un mismo sitio en GoFeed.
Pruébalo gratisLa cuenta completa, no solo la del chat
Una comparación honesta no enfrenta una suscripción de chat contra un producto entero. Lo que cambia es la cesta: si el chat, las tareas y los archivos del equipo estaban en tres suscripciones por asiento y pasan a estar dentro del espacio donde ya llevas el contenido, lo que se compara es la suma de las tres contra una sola línea que ya estabas pagando. Si solo usabas el chat y lo usabas mucho, la cuenta sale distinta y probablemente no compensa mover nada.
Ese mismo razonamiento aplicado al gestor de tareas está en la comparativa con ClickUp, y es la otra mitad de esta decisión: casi nadie mueve el chat sin mover las tareas.
Qué hace mejor Slack
Cuatro cosas, y la primera no admite discusión.
El ecosistema de integraciones. Es enorme, lleva años creciendo y es la razón por la que Slack se ha convertido en el sistema nervioso de tantas empresas. Prácticamente cualquier herramienta que uses tiene una integración oficial, y desde el plan Pro no hay límite de número. Aquí no hay nada remotamente parecido y decir lo contrario sería mentir.
El chat como producto. Hilos, búsqueda, huddles, mensajería externa cuantificada por plan hasta 250 organizaciones en Business+, y un asistente propio en los planes altos sin complemento aparte. Llevan más de una década puliendo exactamente esto y se nota en cada detalle.
Y la claridad con la que publica los límites. Noventa días de historial, diez integraciones, 250 organizaciones externas: son cifras concretas en la propia tabla, y en este mercado eso es menos común de lo que debería.
El plan gratuito, que es real y está bien acotado: 90 días de historial, hasta diez integraciones, mensajería y reuniones uno a uno. Para un equipo de dos o tres personas empezando, es difícil de superar y no hay ninguna razón para pagar antes de tiempo.
La conclusión razonable: si Slack es el centro nervioso de tu empresa, quédate. Si Slack es donde tu agencia habla de las publicaciones de sus clientes y pagas un asiento por cada persona que entra a mirarlas, esa conversación tiene otro sitio posible.