Quipu es un programa de contabilidad española con una declaración responsable de Verifactu fechada y pública. GoFeed emite el documento comercial del trabajo de contenido: brief, presupuesto, contrato y factura con tus series y tu IVA. No compiten por el mismo hueco, y en una agencia lo normal es que acaben conviviendo.
Dos herramientas que empiezan en momentos distintos
Casi nadie elige de verdad entre estas dos, y conviene decirlo antes de la tabla. Quipu arranca cuando ya existe una factura y una cuenta corriente: concilia el banco, clasifica el gasto, calcula el trimestre y deja el material listo para tu gestoría. La facturación del trabajo de contenido arranca mucho antes, en el brief que el cliente rellenó y en el presupuesto que aprobó, y termina en el documento que cierra ese encargo.
| Quipu | GoFeed | |
|---|---|---|
| Facturas con IVA e IRPF | Sí | Sí, con ocho regímenes de IVA |
| Presupuestos | Sí, ilimitados en todos sus planes | Sí, desde el catálogo de servicios |
| Contratos con líneas de servicio | No publicado en su web | Sí, en espacios de agencia |
| Conciliación bancaria y modelos fiscales | Sí | No |
| Declaración responsable de Verifactu | Sí, fechada y pública | No |
| Envío a la AEAT con código QR | Sí, según su declaración | No |
| Calendario y publicación en redes | No | Sí, en catorce redes |
| Portal donde el cliente aprueba | No | Sí, en espacios de agencia |
Esa tabla se lee mal si buscas un ganador. Se lee bien si buscas el reparto: quién emite el papel que el cliente firma y paga, y quién guarda el asiento que la Agencia Tributaria acabará viendo. Cuando las dos piezas viven en la misma herramienta y la herramienta solo sabe hacer una bien, la otra se rellena a mano, y rellenar a mano es de donde salen las series duplicadas y los importes que no cuadran con lo aprobado.
Lo que cuesta Quipu hoy
Quipu publica tres planes y cobra por cuenta, no por usuario. Es una escalera corta y fácil de proyectar: lo que sube con el escalón no es el número de facturas sino la profundidad contable, sobre todo la conciliación bancaria y la previsión de tesorería.
| Plan | Al mes, precio regular | Al año | Qué añade |
|---|---|---|---|
| Starter | 17 € | 168 € | Facturas y presupuestos ilimitados, 30 escaneos al mes |
| Solution | 30 € | 300 € | Conciliación bancaria, albaranes, integraciones y API |
| Premium | 59 € | 588 € | Conciliación automática, remesas, proyectos y cash flow |
Precios consultados el 8 de septiembre de 2026: Quipu, planes y precios, Quipu, declaración responsable Verifactu.
Dos apuntes antes de meter esas cifras en la hoja de cálculo. El primero es que la web enseña un precio promocional bastante más bajo durante los tres primeros meses, así que la columna que sirve para presupuestar el año es la del precio regular. El segundo es que el pago anual equivale a diez mensualidades, es decir, dos meses de descuento, y que la página no aclara si esas cifras llevan el IVA dentro. Si tu contabilidad depende del importe exacto, conviene comprobarlo en la propia página antes de firmar.
La declaración responsable, y por qué es un dato serio
Aquí es donde Quipu se separa de buena parte del mercado, y hay que reconocérselo sin matices. No se limita a poner una etiqueta de «adaptado a Verifactu» en la tabla de precios: publica un documento formal, con fecha del 29 de julio de 2025, en el que declara que su sistema cumple lo dispuesto en el artículo 29.2.j de la Ley 58/2003, en el reglamento aprobado por el Real Decreto 1007/2023 y en la Orden HAC/1177/2024.
Ese mismo documento contesta a una pregunta que casi ningún proveedor contesta por escrito, la de si el sistema puede funcionar en el modo alternativo o solo en el reglado. Quipu responde que sí, que se ha producido de tal manera que solo pueda funcionar exclusivamente como VERI*FACTU. Es una respuesta cerrada y comprobable, y tiene consecuencias prácticas: significa que cada factura que emitas viaja a la Agencia Tributaria y que no hay un modo de espera al que acogerte durante el periodo transitorio.
Lo interesante de la declaración responsable no es el marketing, es la responsabilidad. Un proveedor que firma un documento con esa forma se está exponiendo a que le pidan cuentas si lo que declara no es cierto, y eso es información de verdad para quien elige herramienta. Si estás comparando este tipo de declaraciones entre varios programas españoles, el contraste completo está en Quipu, Holded y Contasimple frente a frente.
Qué parte del reglamento hay aquí, dicho sin adornos
El RD 1007/2023 no es un requisito, son tres, y mezclarlos es el error más común de estas comparativas. El primero es que exista un registro de facturación por cada factura emitida. El segundo es que ese registro quede encadenado al anterior mediante una huella, de forma que no se pueda alterar una factura vieja sin romper la cadena entera. El tercero, y solo en modo Verifactu, es el envío de ese registro a la Agencia Tributaria y el código QR impreso en el documento.
Lo que está construido en GoFeed es el segundo: cada factura emitida se calcula sobre un orden de campos congelado y queda enlazada con la anterior. El QR impreso y el envío a la Agencia Tributaria no forman parte de lo que hay hoy, y esta comparativa no los va a presentar como si lo estuvieran. Es la única pieza del producto marcada como pendiente y merece leerse dos veces, porque decide quién emite tus facturas legales.
Alrededor de esa cadena sí hay lo que una agencia española necesita para que el documento salga bien: series de numeración propias, para que las facturas de una marca blanca no se mezclen con las tuyas y cada serie mantenga su correlativo; ocho regímenes de IVA con sus causas de exención, que es lo que hace falta cuando entre tus clientes hay una sociedad portuguesa, un autónomo español y una operación con inversión del sujeto pasivo; y retención de IRPF, el campo que casi ninguna herramienta pensada fuera de España llega a modelar.
La cadena que empieza en el brief
El argumento a favor de facturar donde se hace el trabajo no es que facturar sea difícil. Es que una factura de contenido casi nunca se escribe de cero: se copia del presupuesto, que salió de un brief, que recogió lo que el cliente pidió. Cuando esas piezas viven en cuatro sitios distintos, alguien las transcribe, y transcribir es donde entran los errores caros.
Aquí la cadena es literal. El brief admite quince tipos de campo y también puede generarse desde un PDF que suba el cliente, con lo cual el punto de partida deja de ser una llamada mal recordada. El presupuesto se monta desde el catálogo de servicios, así que las líneas ya llevan su descripción y su precio. El contrato hereda esas líneas. Y la factura sale de ahí, de modo que el importe que ve el cliente es exactamente el que aprobó semanas antes.
Cada uno de esos documentos se comparte con un enlace público con token, sin pedirle cuenta a nadie, y esas páginas no se indexan. En el presupuesto queda registrado además cuándo se abrió, que es un dato pequeño y muy útil: saber que la propuesta lleva cuatro días sin abrirse cambia la llamada que haces. Cómo se ordenan las cuatro piezas dentro del producto está en la página de presupuestos y facturas.
Todo esto vive en los espacios de agencia, que son los que tienen clientes con identidad fiscal propia. Un espacio de creador o de empresa no tiene clientes ni documentos comerciales, porque en ese modelo no hay un tercero al que facturar.
Todo lo de este artículo se hace desde un mismo sitio en GoFeed.
Pruébalo gratisLo que no vas a encontrar aquí
Tres cosas, dichas pronto, porque descubrirlas después de contratar es peor que leerlas ahora.
No hay contabilidad. Ni partida doble, ni asientos automáticos, ni conciliación bancaria, ni modelos trimestrales, ni gestión de gastos, ni nóminas. El documento comercial se emite en un sitio y el asiento sigue viviendo en tu programa contable o en tu gestoría, igual que antes. Tampoco hay compras, así que el lado del debe de tu negocio no aparece por ninguna parte.
No hay firma electrónica. El contrato se redacta con sus líneas de servicio, se comparte por enlace y se firma fuera del producto, con el proveedor que ya uses o en papel. No hay ningún proveedor de firma integrado.
Y no hay declaración responsable. Quipu la tiene y aquí no existe, que es exactamente el tipo de diferencia que una comparativa honesta tiene que poner por delante en vez de esconder tres pantallas más abajo. El panorama completo de qué cubre cada programa español está en la guía de software de facturación para agencias.
Qué hace mejor Quipu
Cuatro cosas, y la primera ya la has leído.
La declaración responsable, fechada y accesible, con cita literal del reglamento y una respuesta explícita sobre el modo de funcionamiento. Muy pocos proveedores llegan a ese nivel de formalidad y ninguno de los que compara este sitio lo hace mejor. Si tu criterio de selección es documental, la conversación se acaba ahí.
La contabilidad de verdad, que es su producto. Conciliación bancaria, categorización automática, previsión fiscal, escaneo de tickets, importador de nóminas, remesas bancarias y los modelos que tu gestoría te va a pedir en enero. Nada de eso existe en una herramienta de contenido ni va a existir.
Los presupuestos ilimitados desde el plan de entrada, sin tope de documentos, que para un autónomo que emite mucho papel de poco importe es más relevante que cualquier función avanzada. Y la escalera corta: tres planes, dos meses gratis al pagar por año, y una prueba que no pide tarjeta.
La lectura razonable, entonces, no es elegir. Es decidir quién emite el papel que el cliente lee y quién cierra el trimestre, y no dejar que los dos hagan lo mismo. Lo que suma cada pieza en tu caso lo tienes en la página de precios.