Asana abre el cronograma, el Gantt y las dependencias entre tareas ya en su primer plan de pago, cosa que sus dos rivales directos reparten entre escalones distintos. Es mejor empaquetado que el de ellos y conviene decirlo. Lo que Asana no hace es publicar en redes, medir cuentas sociales ni emitir facturas, y ahí empieza la comparación útil.
El peaje que Asana no cobra
Hay una cosa que Asana hace mejor que ClickUp y que Monday.com y que este artículo no puede esconder detrás de una tabla: el cronograma y las dependencias entre tareas entran juntos en Starter, que es su primer plan de pago. ClickUp reserva el acceso completo para su segundo escalón y Monday.com pone el cronograma en el intermedio y las dependencias uno por encima. Quien planifica por fechas paga menos peajes en Asana, y esa es una decisión de producto que merece reconocerse antes de discutir nada más.
| Asana | GoFeed | |
|---|---|---|
| Cronograma y Gantt | Desde el primer plan de pago | En todos los planes |
| Dependencias entre tareas | Desde el primer plan de pago | En todos los planes |
| Tareas recurrentes y subtareas | Sí | Sí |
| Portfolios y carga de trabajo | Sí, en el plan superior | No |
| Automatizaciones ilimitadas | Sí, desde el primer plan de pago | No |
| Publicar en redes sociales | No | Sí, en catorce redes |
| Analíticas de cuentas sociales | No | Sí, en seis redes |
| Portal donde el cliente aprueba | No | Sí, en espacios de agencia |
| Presupuestos y facturas con IVA | No | Sí, en espacios de agencia |
| La unidad de precio | Por usuario | Por espacio de trabajo |
Las cinco primeras filas describen a un gestor de proyectos maduro. Las cinco siguientes describen lo que le falta a una agencia de contenido cuando la tarea termina en algo que se publica. Ninguna casilla es una opinión: la izquierda sale de la página de precios de Asana y la derecha del catálogo de módulos de este producto.
Lo que cuesta Asana hoy
Asana publica su escalera en euros en su web en español, con los dos modos de facturación uno al lado del otro, que es la forma más cómoda de compararla con cualquier otra cosa.
| Plan | Al mes por usuario | Pago anual, al mes | Cronograma y dependencias |
|---|---|---|---|
| Personal | 0 € | 0 € | No |
| Starter | 13,49 € | 10,99 € | Sí |
| Advanced | 30,49 € | 24,99 € | Sí |
| Enterprise | Consultar | Consultar | Sí |
Precios consultados el 8 de septiembre de 2026: Asana.
El complemento de partes de horas y presupuestos de Asana está publicado en dólares y no en euros, mientras que la escalera de arriba se leyó en euros. Si necesitas sumar las dos cosas, declara el tipo de cambio que estés usando en lugar de mezclar las monedas dentro de un mismo total.
El plan Personal llega hasta dos usuarios y no incluye ni el cronograma ni las dependencias, así que la comparación real empieza en Starter. Conviene además comparar como con como: si pones dos herramientas una al lado de la otra, fija el mismo periodo de facturación y el mismo número de personas en las dos antes de restar. Poner un precio anual frente a uno mensual es el error más frecuente de las hojas de cálculo que circulan, y siempre favorece a la herramienta que más te apetece elegir. Y como el precio es por usuario, el importe crece cada vez que entra alguien, incluso cuando esa persona solo entra a mirar el estado los martes. Es el modelo estándar de la categoría y no es un reproche, pero es la variable que más mueve la factura de un equipo que crece.
Las dos tarifas, una al lado de la otra
Aquí no se discute qué te deja fuera cada escalón, porque Starter ya trae lo que un equipo de contenido necesita para planificar. Se discute la unidad: una tarifa por persona y otra por espacio de trabajo se parecen en la portada y dejan de parecerse al multiplicar.
Lo que cuesta Asana
- Starter, por usuario, con cronograma y dependencias
- 13,49 € al mes
- Advanced, por usuario
- 30,49 € al mes
- Enterprise
- Consultar
Lo que cuesta aquí
- Agencia Base
- 79 €
- Agency Pro
- 199 €
- Agencia Max
- 399 €
Nuestras cifras se leen del catálogo en vivo y por eso no se escriben en el artículo: la página de precios.
Las dos columnas no miden lo mismo, así que la cuenta va antes que la conclusión. La de la izquierda es un importe por persona y por mes en facturación mensual: un equipo de seis en Starter son 80,94 € al mes, uno de diez son 134,90 €, y cada alta suma 13,49 € más aunque esa persona solo entre a mirar el estado los martes. Encima puede ir el complemento de partes de horas y presupuestos, que está publicado en dólares. La de la derecha es lo que cuesta el espacio de trabajo entero, en euros y con IVA incluido, sin cargo por asiento ni por publicación: la misma cifra con seis personas que con doce, y los accesos del cliente en el portal tampoco cuentan.
Lo que no cabe en ninguna de las dos columnas es lo que decide de verdad. Del lado de Asana, los portfolios, la carga de trabajo, los objetivos de trimestre y una década puliendo el mismo producto, que es de lo que va la última sección. Del nuestro, publicar en catorce redes, medir seis, la aprobación del cliente en su portal y las facturas con tus series y tu IVA, que no están en ningún escalón de esa escalera porque no forman parte de ese producto.
Dónde se rompe la cadena
La diferencia estructural entre las dos no está en la lista de funciones del tablero. Está en qué pasa cuando la tarea se cierra.
En una agencia de contenido, «grabar el reel de octubre» acaba en un vídeo, ese vídeo acaba en una pieza del calendario editorial de una marca, esa pieza recibe un sí, del equipo o del cliente desde su portal, y después sale a Instagram el jueves a las nueve. Asana lleva la primera mitad de esa cadena muy bien y la segunda no la lleva en absoluto, porque no publica en redes ni mide cuentas sociales. Ahí hace falta al menos una herramienta más.
Las tareas de GoFeed traen dependencias, vista de cronograma, tareas recurrentes y subtareas, en todos los planes y en las tres audiencias. No es la profundidad de un gestor de proyectos dedicado y no pretende serlo. Lo que cambia es dónde vive la tarea: junto a la marca, junto al calendario, junto al archivo del Drive que se va a usar y junto a la publicación que la cierra. La lista completa está en la página de tareas, chat y Drive.
Al lado del tablero hay dos cosas que conviene situar bien antes de firmar nada. El Drive va en todos los planes de todas las audiencias, con carpetas, permisos heredados, versiones, comentarios y una papelera de 30 días. El chat de equipo y los procedimientos escritos, en cambio, son de los planes de agencia, que es donde hay varias personas repartiéndose varias marcas.
Lo que cuesta el trasvase, y quién lo paga
Con dos herramientas, alguien tiene que mantener sincronizados dos estados del mismo encargo. Ese trabajo no aparece en ninguna de las dos facturas y sin embargo es el gasto más caro de los tres.
Aparece en las horas de la persona que copia estados de un sitio a otro los lunes. Aparece en las piezas que salen sin haber pasado por la aprobación del cliente porque el cambio se hizo en la herramienta que el revisor no mira. Y aparece en las conversaciones de media hora dedicadas a averiguar cuál de los dos tableros dice la verdad sobre una entrega, que es la peor forma de gastar media hora que existe en una agencia.
A eso se suma la aritmética de la pila completa. Un equipo pequeño suele acabar pagando por asiento un gestor de proyectos, un chat, un almacenamiento de archivos y una herramienta de redes por marca. Aquí los límites son del espacio de trabajo entero y no de la persona, así que sumar un freelance de vídeo durante tres semanas no mueve la unidad de precio, y las personas del lado del cliente entran por el portal sin contar como usuarios del espacio. Los precios llevan el IVA incluido, no hay permanencia y no se cobra por publicación; las cifras vigentes viven en la página de precios.
Todo lo de este artículo se hace desde un mismo sitio en GoFeed.
Pruébalo gratisConvivir con las dos, que muchas veces es lo razonable
Nada de lo anterior significa que haya que elegir mañana. Para bastantes equipos lo sensato durante un tiempo es que Asana lleve la planificación de los proyectos grandes, con sus hitos, sus dependencias y su carga de trabajo, y que el ciclo de contenido viva donde acaba: tarea, archivo, pieza, aprobación y publicación.
La regla que conviene fijar antes de empezar es una sola: que el mismo estado no se mantenga en los dos sitios. En el momento en que una entrega tiene una fecha en Asana y otra en el calendario editorial, ninguna de las dos es fiable y las dos herramientas empiezan a costar más de lo que valen. Un estado, un sitio, y la otra herramienta enlaza en lugar de duplicar.
La comparación de Asana con sus dos rivales directos, sin nosotros en medio, está en ClickUp, Asana y Monday.com, que es el artículo que hay que leer si lo que estás decidiendo es entre gestores de proyectos y no entre categorías distintas.
Qué hace mejor Asana
Cinco cosas, y la primera ya está dicha arriba porque era lo primero que había que decir.
El empaquetado de su primer plan de pago es el más limpio de su categoría: cronograma, Gantt, dependencias, paneles de informes y automatizaciones sin límite entran todos a la vez. La mayoría de sus rivales reparte esas mismas funciones entre dos escalones, y el efecto práctico es que en Asana el plan que aparece en la portada suele ser el plan que de verdad vas a usar.
La gestión de carga de trabajo y los portfolios de su plan superior son otra cosa que aquí no existe. Ver a la vez todos los proyectos de un cliente, quién está saturado esta semana y qué hito depende de qué persona es una capacidad de gestión que un tablero de tareas no da.
Los objetivos, que Asana llama Goals, conectan el trabajo diario con lo que la empresa dice que quiere conseguir ese trimestre. Es una función de dirección más que de ejecución, y no tiene equivalente en este producto.
La cuantificación de su inteligencia artificial también está bien resuelta: publica cuántos créditos lleva cada plan y cuánto crecen al subir de escalón, en lugar de dejarlo en un adjetivo. Se puede presupuestar.
Y la quinta es el recorrido. Asana lleva más de una década puliendo el mismo producto, con la documentación, las integraciones y los casos raros ya resueltos que eso implica. Un producto más joven compite en otra cosa, no en eso.
Si lo que gestionas son proyectos, Asana es una elección excelente y este artículo no pretende convencerte de lo contrario. Si lo que gestionas es contenido para marcas, la pregunta deja de ser cuál tiene mejor cronograma y pasa a ser cuántas herramientas necesitas para llevar un encargo desde el brief hasta la publicación aprobada.