Auto DM está abierto. Una regla se ata a una publicación de una cuenta conectada de Instagram o de Facebook, y cuando alguien escribe la palabra que elegiste sale un mensaje privado con un enlace corto hecho para ese envío. Pedir seguimiento, pedir un correo y mandar un recordatorio después son pasos opcionales.
Dónde vive una automatización
Lo primero que conviene entender es dónde se coloca la regla, porque de ahí salen casi todas las respuestas siguientes. Una automatización no es un ajuste de la cuenta: es una fila que apunta a una cuenta conectada concreta, a una publicación concreta y a un disparador concreto. Esa terna es única, así que dos reglas no pueden pelearse por el mismo comentario.
La publicación se elige de una lista, con su miniatura y su primera línea de texto delante. No hay que copiar un identificador de ninguna parte ni pegar una URL, que es de donde sale el error más común de esta categoría de herramientas: atar la regla a la publicación de al lado y enterarse una semana después.
Para las reglas de comentario hay además tres alcances, y el tercero es el que cambia la rutina. Esta publicación, la que acabas de elegir. Cualquier publicación de la cuenta, para una palabra que usas siempre. O la próxima que publiques, que se ata sola a una pieza que todavía no existe, y que es como se deja preparado el jueves un lanzamiento que sale el viernes por la mañana.
Qué abre cada red
Instagram y Facebook no traen lo mismo, y la diferencia no es un detalle de implementación sino de lo que cada plataforma expone. Conviene verla antes de diseñar una campaña sobre la red equivocada.
| Comentario con la palabra clave | Sí | Sí |
| Respuesta a una historia | Sí | No existe el evento |
| Mensaje directo con la palabra clave | Sí | Sí |
| Puerta de seguimiento antes del enlace | Sí | No |
| Reacción a la historia antes de contestarla | Sí | No |
La segunda fila es la que más gente da por hecha en las dos redes. Messenger no tiene evento de respuesta a historia, así que una regla de ese tipo sobre una cuenta de Facebook no se guarda a medias: se rechaza al crearla. Es preferible una negativa clara a una regla que nunca dispara y que pasas un mes esperando.
La primera fila trae un límite que conviene conocer antes de montar nada. Meta permite una sola respuesta privada por comentario y solo durante siete días, y una llamada fallida se la gasta igual. Por eso la respuesta pública bajo el comentario y el mensaje privado viajan juntos en lugar de en dos pasos sueltos: un «te lo he mandado por privado» colgando de un hilo público sin mensaje detrás es peor que el silencio.
La palabra clave es la decisión que más se subestima
Una palabra corriente convierte la automatización en ruido. Si eliges «info», cualquiera que escriba «me das info?» en un hilo de hace tres semanas recibe un mensaje comercial que no pidió. Una palabra propia, fácil de teclear y escrita en el pie con instrucciones, filtra sola y no obliga a nadie a adivinar.
Hay tres ajustes alrededor de esa palabra que se usan más de lo que parece. La tolerancia a erratas viene encendida, porque la falta de ortografía es el caso normal en un hilo de comentarios y no la excepción. Las exclusiones ganan siempre, incluso sobre el interruptor de responder a cualquier comentario, así que una palabra que no quieres tocar nunca se escribe una vez y deja de ser un problema. Y las variantes del mensaje público se eligen a partir del propio envío en lugar de al azar, de modo que un reintento de la plataforma escribe exactamente las mismas palabras y no deja dos respuestas distintas colgando del mismo comentario.
La puerta de seguimiento pregunta y lee la respuesta
Aquí es donde casi toda la categoría exagera, así que vale la pena ser preciso. Si activas la puerta, el mensaje pide que sigas a la cuenta antes de soltar el enlace y la persona lo confirma tocando el botón que lleva el propio mensaje. Eso es una declaración suya, y no una verificación que se haga por detrás contra el listado de seguidores.
Tiene dos consecuencias prácticas. La puerta existe en Instagram y no en Facebook, donde no hay relación que leer y activarla dejaría a la gente esperando una respuesta que nadie puede dar. Y la regla insiste poco a propósito: pide tres veces como mucho, contando la primera, y después se calla para siempre en esa conversación. Una persona que no quiere seguirte recibe el aviso, dos recordatorios y nada más, que es la diferencia entre una puerta y un bot que discute.
El paso del correo funciona igual de contenido: se pide dos veces como mucho y después el enlace sale de todas formas. Un contacto vale más que una dirección de correo, y quien ha esquivado la pregunta dos veces ya ha contestado a su manera.
El enlace corto, y el mensaje que llega después
Cada mensaje lleva su propio enlace, del tipo gofeedapp.com/r/ más un código de diez
caracteres. No es uno por regla ni uno por destino: es uno por entrega. Como ese enlace se
le ha dado a exactamente una persona, decir «este envío se abrió» no necesita cookie, ni
dirección IP, ni huella de navegador, ni nada que persiga a nadie fuera del propio enlace.
El código usa un alfabeto sin ceros, oes, unos, eles ni íes, porque un enlace corto acaba leyéndose en voz alta o copiándose a mano más veces de las que uno espera. La redirección es temporal y no permanente, a propósito: el destino sigue siendo un campo editable, así que si mañana cambias la página a la que llevas a la gente, los enlaces que ya están repartidos siguen funcionando y siguen contando.
Y hay un segundo mensaje opcional unas horas después, dentro de la ventana de 24 horas que impone Meta, que puede mandarse solo a quien no pulsó el primero y llevar su propio enlace a otro sitio. Es el paso que más gente monta al segundo mes, cuando ya ha visto cuántas conversaciones se quedan abiertas a medias.
Todo lo de este artículo se hace desde un mismo sitio en GoFeed.
Pruébalo gratisLo que no hace, dicho pronto
No escribe por ti. Los textos del mensaje, de la respuesta pública, de la puerta y del recordatorio los escribes tú, y aquí no hay generación de textos en ninguna parte del producto. Tampoco es un árbol de conversación con ramas y condiciones: es una secuencia corta con pasos que se encienden o se apagan, y esa limitación es deliberada. El contraste con una herramienta construida alrededor del árbol está en la comparativa punto por punto.
Tampoco alcanza más redes que esas dos, ni convierte un comentario de TikTok o de LinkedIn en un mensaje privado, porque esas plataformas no abren ese camino a nadie. Y no sustituye a una persona contestando: el hilo aterriza en la bandeja junto a los comentarios y las reseñas del resto de las redes, con su reloj de 24 horas encima, que es la misma ventana de Meta. El oficio de contestar sin sonar a máquina está en gestionar los DM.
Qué montar la primera semana
Una sola regla, sobre una publicación que ya funciona, con una palabra propia y sin puerta ni correo. Así se ve el suelo del embudo antes de añadir pasos que lo estrechan, y el panel de la regla va contando cuántas veces se activó, cuántos mensajes salieron, cuántas personas pasaron la puerta y cuántas pulsaron el enlace.
Con ese número delante, cada paso que añadas es una decisión y no una corazonada. La puerta sube seguidores y baja clics; el correo sube contactos y baja clics; el recordatorio recupera una parte de los que no pulsaron. Cuál te compensa depende de lo que valga cada cosa en tu negocio, y ese cálculo solo lo puedes hacer tú.
El montaje pantalla a pantalla está en la página de Auto DM, y el detalle de cómo se comporta cada pieza por dentro, en la ficha de la automatización de mensajes.
El techo de contactos no detiene nada
Los contactos de la automatización son la única cuota blanda del producto, y eso significa algo distinto de lo que hace casi todo el mercado. Las otras cuatro cuotas del espacio son techos duros: llegas y se acaba. Esta no. Los envíos continúan, nadie se queda sin su enlace, y lo que pasa del techo aparece como una línea en la factura, por contacto.
Además, el techo no está en todos los escalones: el plan de entrada de cada perfil lleva uno y el resto no lo llevan, así que para la mayoría de los espacios la frase correcta no es «cuidado con pasarte» sino que no hay nada de lo que cuidarse. Las cifras vigentes viven en la página de precios, que lee el catálogo en directo, y por eso no se imprimen aquí.